En 537 a.C., después de que los babilonios dejaron deshabitada y desolada por setenta años a la nación de Israel, volvió a nacer como en un solo día. El rey persa, Ciro el Grande, conquistador de Babilonia, permitió que los judíos regresaran a restaurar su tierra. (Esdras 1: 2). ¡Asombrosa manera de cumplirse por primera vez, la profecía de Isaías 66! Además de que Ciro reconoció, la mano del Dios Judío en los sucesos del año 537, los israelitas que regresaron a Jerusalén también lo hicieron con el propósito concreto de reedificar el templo en ruinas y la adoración plena de Hashem.
CUMPLIMIENTO DE LAS PROFECÍAS
12
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