PREDICACIONES DIFERENTES

PREDICACIONES DIFERENTES

predicaciones diferentes

UNA INTRODUCCIÓN VÁLIDA

Homilética es el arte y la ciencia de predicar para comunicar el Mensaje de la Palabra de Dios, y para que todo salga perfecto se deben tener en cuenta varios aspectos importantes.

Un verdadero privilegio para el Ministro del Evangelio es exponer la Palabra de Dios. La predicación es un arte que se perfecciona con la experiencia. Sin duda una de las preguntas más importantes que se hace el nuevo ministro, es «¿cómo preparo un sermón?»

Se puede escuchar  y leer los sermones de exitosos predicadores, pero eso no te garantiza el proceso suficiente para convertirte en un predicador capacitado. Si tienes claro en tu mente lo que quieres enseñar, va a ser más fácil predicar con convicción. Entregarte al tema que quieres exponer, producirá una agradable sintonía con la audiencia que te esté escuchando. Debes sentir en lo profundo de tu corazón lo que estás a punto de predicar. Posesionarte como el conductor competente que los llevará a puerto seguro.

No creas en quienes te digan: “Jesucristo te ayudará en el momento justo”. Mucho menos en los “religiositos de turno” que agregan: “El Espíritu Santo te va a usar y Él sabrá que decir y que hacer”. Rechaza aquellos que pregonan “Lo importante es tener la bendición de Dios”. TODO es una gran verdad, pero no es suficiente para hacer miles de discípulos entre las naciones. Dios usa hombres preparados para enfrentar a quienes tienen preguntas difíciles y buscan soluciones.

Predicadores mediocres son causantes de las estampidas en las congregaciones. Las gentes no quieren escuchar a un pastor ordinario y mal hablado. Quieren sentir la presencia de Dios en las palabras del predicador. Un buen mensaje es el imán que atrae multitudes, ansiosas de conocer a Cristo.

Recuerda que el Libro de Hebreos 4:12 dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».

Y la única manera que se haga realidad, es presentando esa misma palabra, con la contundencia y eficacia de un BUEN PREDICADOR.

Consideremos los pasos.

1.- Organizar y tener claridad sobre el tema que hemos escogido para enseñar.

2.- Preparar el bosquejo, cuidando de no usar muchos textos. Recuerda que el cansancio de la audiencia se manifiesta, cuando la llevamos a recorrer páginas y páginas de capítulos y versículos. Esto roba la atención inicial que tenían y les produce malestar, aunque no lo manifiesten.

3.- Todo buen mensaje debe estar diseñado sobre los siguientes parámetros:

A.-  La Introducción: No debe ser excesivamente larga. Hay que captar el interés del auditorio, y es un peligro decir en el exordio lo que tiene que ser expuesto en el sermón. Igualmente lo es, divagar tanto con frases ampulosas y huecas en esta primera parte del sermón que, en lugar de despertar interés, el público lo pierda por cansancio. Spurgeon cuenta de una señora que decía de su pastor: «Cuando nuestro pastor prepara la mesa está tanto tiempo haciendo ruido con los cuchillos y tenedores que cuando llegan las viandas ya se ha perdido el apetito.»

Hay un viejo dicho que dice: “La primera impresión es lo que cuenta”.

Por lo regular, el impacto inicial de la introducción puede incluso moldear el efecto final de un mensaje.

Preparar la introducción del Mensaje, suele ser una tarea dificultosa en algunas ocasiones, por supuesto si lo que queremos lograr es capturar la atención de nuestra audiencia desde el principio de nuestra predicación, debes usar la imaginación y creatividad. Es indispensable salirse de las posturas rígidas y acartonadas, heredadas de ministros “serios e intocables” y tener la capacidad de hacer del púlpito, el objeto más preciado, a partir del momento en que el predicador se para frente a la congregación.

B.- El cuerpo del Mensaje: La esencia de un mensaje conmovedor y agradable, viene de la parte central que debe tener la suficiente fuerza narrativa, para impactar a los que escuchan la predicación. Es el parangón entre lo que refiere la Biblia y lo que los asistentes estén viviendo. Es comparar la realidad que nos narra la Palabra con el presente de la congregación. Es crearle la necesidad de auscultarse y revisar su comportamiento actual. Es atraer sus sentimientos y penetrar abiertamente, en sus más íntimos secretos, logrando una reflexión sincera sobre su conducta. Es conmover los cimientos de los seres humanos que nos están escuchando. Es lograr que se retiren del templo, con ganas de volver a escuchar a ese hombre ungido por Dios. 

C.- La Conclusión: Las predicaciones cristianas surgen de la palabra, por lo tanto la Biblia es la principal herramienta para realizaras. Es necesario comunión con el Señor, para evitar que su bosquejo esté lleno de palabrería y pensamientos filosóficos y vanos. En cambio, cuando el expositor de Las predicas medita en la biblia y mantiene comunión con Dios, se notará que dichos bosquejos provienen de Dios. Saber rematar un buen mensaje es supremamente importante. Grandes predicadores están usando el método de referirse a una situación impactante del momento, lo cual no es de censurar cuando saben hacerlo con mesura y verdadera gracia. Lo malo son las burdas imitaciones de personajes aludidos.

Hay predicadores que poseen un carácter tan simpático que no les «cae mal» este modo de despertar la atención de sus oyentes; sus maneras y su sonrisa natural son el marco adecuado de tales comentarios.

Pero el predicador que trata de hacerse «el gracioso» sin serlo por naturaleza, se hará soberanamente ridículo a la concurrencia a la cual trata de interesar o cautivar con sus bromas y chistes de mal gusto.

Por esto los predicadores noveles deben comprender, que lo que es permisible en un gran predicador, no lo es,  a los que no poseen la fama, la autoridad o las dotes personales de aquel a quien vanamente tratan de parodiar.

Es menester utilizar frases finales cortas y en forma de sentencia. Invitar al arrepentimiento y a la conversión es primordial, aunque sepamos que en la audiencia todos conocen de Cristo,

Debemos preparar la conclusión, de acuerdo a lo que hemos presentado en la introducción, porque debe haber una relación directa, estrecha, entre las dos partes.

Y terminado el sermón sabrás si lograste capturar la atención de la audiencia.

Si hubo bostezos, sopor, ojos cerrados y somnolientos, movimiento excesivo en las sillas, miradas pérdidas en el techo, algunos se durmieron y otros consultan su reloj con insistencia, TEN LA SEGURIDAD que no naciste para predicar.

Buena suerte en otra profesión.  

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