“No se acordaba de mí. Era casi imposible pues habían pasado ocho años. Me miraba con sorpresa. Ahora yo era más alto y fornido. Y lo mejor. Lo que más lo atemorizó. Tenía años de rencor acumulados. Me alcanzó a decir que mi mirada era la del mismo diablo. Mi puñal se hundió en su rostro. En su cuello. En su pecho. 17 veces le perforé sus carnes. Me estaba llevando la vida de un miserable. Era la hora de mi venganza. Estaba matando a quien mató mi infancia.
CAPÍTULO I LA VENGANZA
06
Mar





