TIEMPO FINAL

APOCALIPSIS: TIEMPO FINAL

INTRODUCCIÓN A TIEMPO FINAL 

LA REALIDAD EN EL LIBRO DE DANIEL

«Queridos amigos:
Todos los grandes tratadistas, eruditos y analistas de las PROFECIAS DE DANIEL, han dejado para la posteridad sus opiniones y las reflexiones, que según cada uno, son los reales vaticinios del TIEMPO FINAL y por ende de la SEGUNDA VENIDA DEL MESÍAS.

A su manera, han organizado, dividido, restado, multiplicado o sumado los datos matemáticos y fechas cronológicas consignadas en los 12 capítulos del Libro de Daniel y los más audaces –atrevidos en su arrogancia- lograron “establecer” fechas, para que concordasen con eventos históricos y tratar de dilucidar humanamente, la verdad revelada, pero oculta a sus ojos y a su entendimiento.

Miles y miles de cuartillas escritas, qué han sido el oráculo infalible para pastores, sacerdotes y maestros, que siguiendo la línea trazada por uno de esos analistas bíblicos, acogen su posición y la vierten sobre sus seguidores, creando “doctrinas incuestionables” que hacen carrera como VERDADES, que no permite otras fuentes posibles de conocimiento.

Permítaseme –Dios me libre de arrogancia alguna- exponer OTRA POSICIÓN desafortunadamente seguida por unos pocos, que obedeciendo el mandato profético “…en los últimos días derramaré de mi espíritu sobre toda carne…”, le hemos permitido al Espíritu Santo, nos use como genuinos receptores de revelaciones, misterios, enigmas y secretos.

Recuerden que todo EVENTO en la BIBLIA, debe ser mirado con óptica judía y los tiempos, días y años, conforme el calendario establecido para ellos, lo que nos permitirá CONOCER REALMENTE el justo valor de todas las señales antes del fin. No podemos descifrar tiempos con visión occidental y mucho menos con el calendario gregoriano actual que data de 1582 d.C.

Gracias por continuar junto a nosotros». 

La mayoría de los estudiosos de  la Profecía de Daniel, conforman UN TODO CON LOS EVENTOS descritos y no se detienen a separar los acontecimientos para identificar fehacientemente, sucesos y respuestas, sueños y visiones, secretos y revelaciones. Si bien es cierto, que cada uno nos revela un hecho por venir, la materialización del mismo, tuvo, tiene y tendrá ocurrencia en fechas diferentes, lo que nos está indicando, que de igual manera debemos proceder al querer descifrar el futuro, plasmado en cifras y equivalencias de carácter extraño y confuso, que antes de enrutarnos por la senda correcta de la interpretación pareciera que su lenguaje nos deja perplejos y turbados sin encontrar claridad y seguridad en la lectura.

Los críticos del Libro de Daniel, no pueden borrar el hecho de que Dios con percepción omnisciente ve el porvenir, y la profecía sigue demostrando un conocimiento del futuro que sólo puede atribuírsele a la inspiración divina.

El ministerio de Daniel, en todo caso, fue el de Profeta y así lo calificó Jesús:  “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, el que lee entienda, entonces los que estén en Judea, huyan a los montes”. (Mateo 24:15 y Marcos 13:14).

“Debido a que gran parte del libro tiene que ver con potencias mundiales gentiles, no nos debería sorprender que desde Daniel  2:4 hasta el  capítulo 7 esté en arameo. Esta es una lengua parecida al hebreo, muy utilizada en la comunicación internacional durante la época de Daniel, tal como lo es el inglés en la actualidad”. (William Mac Donald. Comentario A.T. Editorial Clie. Pág. 1029).

“Quisiera enfatizar…que ninguno de los otros profetas ha hablado tan claramente acerca de Cristo como lo ha hecho éste, Daniel. Pues no sólo declaró que ÉL vendría, una predicción común también entre los demás profetas, sino que además señaló la fecha concreta en la que vendría.

Además citó a los diferentes reyes en orden, declarando el número histórico de años implicados, y anunció de antemano las señales más claras de los acontecimientos futuros”. (JERÓNIMO (347-420 d.C.).

Aparte de querer establecer la traducción correcta del texto, hay otros detalles que debemos tratar de resolver, entre ellos, la cronología usada. La interpretación cristiana más difundida, además de basarse en los errores de traducción, también utiliza como base para sus cuentas la cronología griega, que Daniel no conoció, pues no llegó a vivir en los tiempos en que los griegos dominaron el Medio Oriente, aunque lo anunció, sino que usó la cronología hebrea.

Además de esto, aun usando la cronología griega existente, no es suficiente para satisfacer la “interpretación” que los teólogos quieren imponer a la fuerza, por lo tanto, también han necesitado “retocar” decretos de reyes, para atribuirles fechas que no concuerdan con la realidad. Por eso será necesario aclarar no sólo el mensaje, sino también quiénes fueron los reyes mencionados en la Biblia y cuáles fueron sus decretos, antes de pasar a la interpretación auténtica de los relatos bíblicos.

DANIEL TUVO SIETE EVENTOS PROFÉTICOS:

1.- PRIMER SUEÑO interpretado a Nabucodonosor. (Daniel 2: 27-49).

2.- SEGUNDO SUEÑO interpretado a Nabucodonosor. (Daniel 4: 8-37).

3.- INTERPRETACIÓN DE LA ESCRITURA al rey Belsasar. (Daniel 5: 1-31). 

4.- PRIMERA VISIÓN: En el 1 año del rey Belsasar de Babilonia. (Daniel 7).

5.- SEGUNDA VISIÓN: En el año 3 del rey Belsasar. (Daniel 8: 26).

6.- TERCERA VISIÓN: En el año 1 del rey Darío de Persia. (Daniel 9).

7.- CUARTA VISIÓN: En el  año 3 del rey Ciro de Persia. (Daniel 10: 14).

Vamos a tratar de desglosar el contenido profético de cada uno, pues es absolutamente necesario para la comprensión completa del secreto en las extraordinarias visiones que el profeta recibió y la importancia vital para el último tiempo decretado en la Santa Palabra del Señor.

“Para conocer la voluntad divina, el hombre antiguo dispone de técnicas diversas. Génesis 44:5 afirma que la copa de José, objeto importante y precioso hasta el punto de convertirse en motivo de conflictos, sirve para “beber y para adivinar”; las figuras que dibuja una especie de líquido aceitoso tenían que ser consideradas como manifestaciones de las cosas ocultas. El rumor de hojas en movimiento desempeña el mismo papel. Débora, calificada de “profetisa” dedicada a “juzgar a Israel…se  sentaba bajo una palmera” (Jueces 4:4). En otros lugares se habla de “la encina de los adivinos” (Jueces 9:37), que es “la encina de Moré” (Génesis 12:6). Para David, “el rumor de pasos en la copa de las moreras” será la señal de que “El Señor sale delante de ti a derrotar al ejército filisteo” (2 Samuel 5:24). Finalmente, Oseas habla de una “consulta a su leño”, del “oráculo de su vara” (Oseas 4:12). Notemos de paso que también los griegos consultaban a la encina de Dodona; el rumor de su follaje, interpretado por las profetisas, les traía la respuesta que buscaban. (Heródoto, Euterpe, II, 54-57).

La Biblia conoce además otras técnicas adivinatorias utilizadas en el Próximo Oriente Antiguo. La  consulta de Samuel a la necromante de Endor es objeto de un relato palpitante (1 Sam 28:3-19); los primeros versículos hacen suponer la frecuencia de estas prácticas. (Heliodoro, autor griego del siglo III, cuenta una escena de necromancia parecida en Etiópicas 6:14).

Los israelitas no ignoraban estas técnicas que utilizaban ya antes sus vecinos. Precisamente la necromante de Endor es un ejemplo que nos hace pensar en otros muchos (Lev. 19:31; 20:6; Isaías 8:19; 19:3; 29:4). Consultan los TERAFIM lo mismo que Nabucodonosor y añaden a estas técnicas importadas otros procedimientos que parecen originales: Los URIM y TUMMIN, así como el EFOD”. (Louis Monloubou. Los profetas del Antiguo Testamento. Editorial Verbo Divino. Cuaderno 43).

Estas referencias para significar, la importancia de la búsqueda desde antaño de los misterios que encierra la voluntad y el secreto de Dios.

CALENDARIO HEBREO.

“El calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por el sabio Hilel II hacia el año 359. Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas aproximadas de la luna nueva, así como las distintas estaciones del año basándose en cálculos matemáticos y astronómicos, prescindiendo desde aquel momento de las observaciones empíricas de que se valieron hasta entonces.

En su concepción compleja tanto solar como lunar, el calendario hebreo se asemeja al chino, sin que se sepa de influencia alguna que haya tenido el uno sobre el otro y también al calendario utilizado por los pueblos de la península arábiga hasta la aparición del Islam (siglo VII E. C.) En cambio se distingue del calendario gregoriano de amplio uso universal, basado exclusivamente en el ciclo solar anual; y también del que rige al mundo musulmán desde Mahoma hasta nuestros días, que es puramente lunar.

El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, (Aquí discrepamos porque es la fecha aparente de la creación de ADÁN y no la de la tierra) que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del 3760 a. C., fecha equivalente al 1° del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año 2019 equivale al año hebreo de 5779 (que comenzó al atardecer del 25 de septiembre de 2018 y finalizará el 13 de septiembre de 2019)”. El día comienza con el ocaso, y culmina al ocaso del siguiente día; es decir, un día se cuenta de una puesta de sol hasta su próxima puesta. En esto se diferencia del día del gregoriano, que discurre de medianoche a medianoche. La costumbre de ver al día comenzar con la caída del crepúsculo se basa en el texto del Génesis, que al cabo de cada día dice: «Y fue la tarde y la mañana un día», de lo que se entiende que cada uno de los días de la creación comenzaba por la tarde. El ayuno del Día del Perdón, el Yom Kipur: «El día décimo de este séptimo mes será el día de reposo… Será para vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, de tarde a tarde, guardaréis descanso”. (Levítico 23: 24 y 32). (Información tomada de Wikipedia).

Para concluir los estamos invitando a navegar por los  mares insondables de la Sabiduría Escritural, de la mano del Santo Espíritu de Dios.

CAPÍTULOS DE SEÑALES Y PROFECÍAS:

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